Uno, de un tamaño descomunal, en una posición antinatural, y agarrado en una de las paredes de la habitación donde habíamos estado, estaba comiendo lo que ya quedaba de lo que había sido uno de mis compañeros. Ni siquiera sabía de quien se trataba. -¡Sam!- escuché exclamar a alguien a un lado mío y al girarme, me encontré con Adam quien me empujó, siendo él quien terminó golpeando con la pared detrás de mí y una de esas cosas sobre él. El grito que dio al ver cómo la criatura aquello lo desmembraba fue un sonido que nunca se me borraría de mi mente. -A… dam- fue lo único que salió de mis labios como un murmullo, bajo y sin fuerza, mientras veía cómo mí ya considerado amigo, era asesinado brutalmente por ese experimento. No podía ser real. Aquella pesadilla no podía ser real. No.
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