- Nuestro jefe debe estar por llegar- menciona mirando su reloj y hago lo mismo.
Son 8:14am
- Oh, ahí viene- expresa.
Miro al frente y me quedo en blanco, sin palabras, viendo a quien se supone debe ser mi jefe, es... ¡Maldita sea!... Guapísimo.
Viste un armani a medida color gris oscuro.
Tiene cabello lacio y n***o perfectamente peinado, sus ojos son tan azules que parece que tiene un par de zafiros, su mirada es tan profunda que irradia poder y autoridad con solo verlo, tiene una perfecta nariz, labios carnosos y rosados.
Este hombre tan atractivo es el dueño de la empresa... y mi jefe.
¿Cómo es posible? No tiene ni 30 años. De eso estoy segura.
Pero eso no es todo.
Porque además él es...
'El hombre del club' susurra mi conciencia como si alguien pudiera escuchar.
- Señor Giordano, le presento a Emma Blake, su nueva secretaria- menciona el señor Davis sacándome de mis pensamientos.
- Buenos días, señor Giordano- trato de sonar firme.
Él me mira sin expresión alguna en su bello rostro.
Gira y entra a su oficina ignorando mi saludo.
- Necesito que organice la siguente junta con los encargados de cada área. La junta con el señor Omer pásala a la siguente semana. Y que Bret y Sam traigan el avance del proyecto- menciona mientras deja sus cosas y se sienta en su silla detrás de su escritorio dándonos la espalda.
La oficina es amplia, piso pulido color n***o, y todo el lugar tiene tonalidades blancas, grises y negras. Los sillones de la sala son color gris oscuro, los libreros color n***o y su escritorio es de metal y cristal. Además de que tiene una increíble vista de la cuidad a su espalda.
- Señorita Blake- menciona.
Lo miro y frunce levemente el ceño.
Su mirada intensa me analiza y yo quiero salir corriendo.
'¿Sabrá que soy yo?'
'De ninguna manera' pienso.
'Esa vez iba algo... Diferente'
- Espero que en serio cumpla con sus deberes. No me gustaría echarla en su primer día- agrega afinando un poco la vista.
- Yo...- suspiro para calmar mis nervios-. Le aseguro que no tendrá problemas con mi trabajo. Lo haré a la perfección- menciono con seriedad pero mi corazón está a punto de sufrir un paro.
'Que estúpida eres, Emma. Te acostaste con un hombre no ordinario'
- Deje que yo juzgue eso- menciona-. Ahora, necesito su firma- pone frente a mí una carpeta y a un lado el bolígrafo-. Es un contrato de confidencialidad- informa-. No quiero que mi vida privada sea del dominio público- lo miro mal.
'¿Acaso cree que me interesa saber o hablar de él?, que ridículo'
Agarro la carpeta del escritorio y comienzo a leer.
Todo parece estar en orden.
Así que decido firmar.
Lo dejo de nuevo sobre el escritorio y lo miro.
No voy a dejar que crea que soy débil. Puedo ser amable pero no estúpida.
Sin embargo, los recuerdos me hacen una mala jugada.
Su cuerpo detrás del mío embistiendo con fuerza. Sus manos sobre mis senos, sus besos ardientes, su enorme y bien dotado...
- Bien, empecemos con algo sencillo- interrumpe mis pensamientos.
- Quiero un café- ordena con una sonrisa ladeada luciendo arrogante.
Suspiro y asiento.
Veo al señor Davis tratando de ocultar una sonrisa cuando paso a su lado.
Salgo con el corazón casi en la mano.
Pero todo apunta a que no me reconoció.
Si es así, por mí no hay problema. Este trabajo es mi salvación con un salario de lujo.
Por lo que quitando eso de mi mente, me pongo a hacer lo que realmente debo.
- Heidy. ¿Dónde puedo preparar el café para el señor Giordano?- me mira confundida pero responde.
- Hay una sala de descanso en el piso 15. Ahí puedes prepararlo- explica.
- Bien, gracias- salgo directo al ascensor.
Luego de encontrar la sala y preparar un café, regreso al piso 21.
Camino lento pero firme tratando de evitar que derrame algo en la charola.
Toco dos veces la puerta y escucho que dice 'Adelante'
- Su café, señor- lo dejo en su escritorio.
Me alejo dos pasos y espero a que lo tome.
Cuando da el primer sorbo, sonrío internamente.
Comienza a toser y lo veo ponerse rojo.
- ¡¿Quieres matarme, señorita Blake?!- sigue tosiendo.
- ¿Hice algo mal, señor?- lo miro inocente.
- Retirate. Y encárgate de mi agenda y lo demás que pedí- ordena luciendo furioso y entre dientes.
Salgo de la oficina temblando.
Pude ser despedida por llevarle el café con sal en lugar de azúcar.
Pero eso le servirá para saber que conmigo no debe pasarse de listo.
Me acerco a la pequeña oficina que el señor Davis me dijo que será mi lugar de trabajo.
Es pequeña, con paredes de cristal esmerilado y está a un lado de mi jefe.
Enciendo el monitor e ingreso la contraseña que también el señor Davis me dio.
Veo la agenda y quiero gritar. Está hecha un chilaquil.
El resto del día me encargo de que comience a atender sus citas como se debe.
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- Hoy deberíamos de ir a beber e invitar a Sharon- comenta Kathia antes de meter un trozo de carme a su boca.
Es viernes, último día de trabajo de esta jodida semana.
- Olvídalo. La ultima vez...- me quedo callada. A ninguna de las dos le he contado lo ocurrido.
- La última vez no me contaste qué pasó con ese sexy y atractivo hombre- enarca una ceja y sonríe traviesa. Quizas yo no dije nada pero Sharon le dio algunos datos.
- Yo... Él...- me sonrojo sin poder evitarlo.
- Descuida, sino quieres decirme, no lo hagas- se encoje de hombros-. Por cierto, ¿qué tal tu primer semana?- cuestiona pues estuvo de viaje con su jefe toda la semana.
- De lo peor. Es arrogante, maleducado, controlador y exigente- explico-. Ojalá y pudiera renunciar.
- No puedes renunciar.
- Por eso dije ojalá- menciono suspirando.
- Bueno, y dime, ¿es tan guapo como en las portadas?
- Bueno, sí- su imagen viene a mi mente-. Pero su belleza física queda opacada con su actitud tan odiosa. Cómo puede ser el dueño siendo tan joven- bebo de mi jugo de fruta.
- Tiene 26 años- la miro sorprendida-. Y ese arrogante y malhumorado hombre, es el nieto del fundador de la empresa. Hizo crecer mucho más la empresa en tan solo dos años que lleva a cargo. Y no solo eso, es dueño de la mitad de la cuidad, tiene acciones en las mejores empresas pero no solo acá, también en otras partes del mundo- explica.
Por un momento me quedo asombrada.
- Como sea. Alessandro Giordano es otro arrogante, prepotente y...- escucho que alguien carraspea.
- Y qué más, señorita Blake- paso saliva al escuchar su voz detrás de mí.
Un escalofrio me recorre ante su masculina voz y las ganas de vomitar me atacan de repente.
Llevo mis manos a la boca, me pongo de pie y salgo veloz al baño.
Luego de vacias mi estómago, lavo mis dientes y salgo.
Lo veo platicar con Kathia y agradezco que ella no haya ido esa noche con nosotros.
- Señor Giordano, ¿qué hace aquí?- digo nerviosa al acercarme.
- Pasé por el pastelillo de naranja que solo sirven aquí- responde mirándome fijamente-. Pero no esperaba encontrar a mi nueva secretaria hablando de mí de esa manera- enarca una ceja. Su rostro es serio pero severo.
'Está molesto, estúpida'
Me regaña mi conciencia.
- Emma, ya debo irme- menciona haciendo que Giordano reaccione.
- Está bien, te veo más tarde- se despide con un beso en mi mejilla y con un 'hasta luego, señor Giordano' de mi jefe.
- Vamos, señorita Blake. Es hora de regresar al trabajo. ¿O prefiere seguir hablando a mis espaldas?- menciona luego de recibir su pedido.
Suspiro al verlo girar y salir del restaurante.
Lo sigo hasta llegar a su auto de lujo.
- Sube- menciona desde su asiento.
Subo y lo pone en marcha.
Lo veo de reojo. Luce serio e intimidante.
En serio es impresionante, cada movimiento lo hace con elegancia.
Llegamos a la empresa y bajamos en completo silencio.
Voy a un paso de distancia detrás de él.
Entramos al ascensor y es cuando decide hablar.
- Desocupa mi tarde. Saldré de la oficina- informa mirando al frente.
Lo observo y muerdo mi labio inferior.
'Es guapo el condenado'
pienso deslizando la mirada por su cuerpo.
Lo escucho aclararse la garganta.
- Y espero que no se repita lo del restaurante- menciona y luego me mira.
- No, señor. No volverá a pasar- respondo desviando la mirada al momento que las puertas del ascensor se abren.
Suspiro al verlo salir primero.
'Debo ser fuerte y aprender a sostener su mirada o no soportaré ni la primer semana a su lado'
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