Su mirada se intensificó de una forma reprobatoria y es que Amy sabía como sacarlo de sus casillas. —¿Quieres explicarme por qué razón quiere romper el contrato? —Se paró en jarra. —Tú lo sabes —Le arrojó sobre su escritorio la misma revista que Derek le enseñó. Alexander frunció el ceño. —Parece que todos tiene un problema con ella. Es mi vida personal —Le aclaro. Amy apretó sus labios, decepcionada. —Te soy sincera... —Bacilo la mirada—. Acepte este trabajo por ti —musitó avergonzada—. Pero ahora con esto... sé que no tengo ninguna oportunidad contigo. Alexander se tomó el puente de la nariz analizando la situación. Supo desde el primer momento en que la vio en su empresa que sería un dolor de culo y ahora lo confirmaba. Lo pensó por unos segundos. Se iba a arrepentir de lo que esta

