—¿Qué pasa nena? Parece que viste un fantasma. —Río burlón. Helena no pudo reaccionar, estaba petrificada mirando a la persona que más daño le había hecho en su vida. Bruno dio un paso hacia adelante y ella retrocedió por inercia sin quitar la mano de su vientre. —¿Qué quieres? —dijo con letargo. El castaño hizo el ademán de pensar un poco. —Sabes que es lo quiero. —Escupió con seriedad—. Al parecer Vance se aburrió muy rápido de ti. Helena desvío la mirada dándole la razón. —¿Ves que irte con él fue una mala idea? Yo jamás te hubiera dejado, nena, eres irremplazable para mí, vuelve conmigo. —Extendió sus brazos esperando alguna acción positiva de su parte, pero lo único que recibió a cambio fue una mirada llena de odio. —Estás muy equivocado si crees que ahora que soy libre regresaré

