Capítulo 5: La recompensa.

2617 Palabras
Nora: Ethan insistió en comprar unas espadas. -Ya ven lo que paso el otro día. Son necesarias.-nos dice. Cuando estira una hacia mi yo niego con la cabeza. -Yo no mato a nadie.- mi respuesta lo hace vacilar. -No es momento para cuestionarse la moral -No lo entiendes. – lo mire incrédula. -nosotras no matamos. -Si claro- se burla – diles eso a los registros de ataques de tu especie reportados. -Es diferente. Ellas son hadas guerreras.- me mira sin comprender – en mi reino creemos que toda vida es sagrada, y cumple un ciclo natural que no debe ser interrumpido por nadie. -Los han visto matar.- inquiere él. -No es lo mismo. Las hadas guerras son concebidas y crecen con ese único propósito. Pasan la mayor parte de su vida rezándole a la magia ancestral de Solaris por el perdón. Son los únicos que tienen permitido matar a voluntad. Y cuando lo hacen muestran respeto por esa perdida. -¿Respeto?- se burla – dudo mucho que eso le importe al muerto ya. -Ethan... -Mira.- me interrumpe – esto es el mundo real. Tienen que protegerse ustedes mismos.-y me la estira. Yo lo miro fijamente y no cederé ante él. -Bien.- dice de mala gana regresando la espada a su lugar. Él se gira ante el mercader y compra solo dos. Una para Khel y otra para él. -Creo que alguien anda de mal humor hoy- dice Khel por lo bajo - ¿Cómo es que él puede comprar espadas y yo sigo sin mi caballo? Iba a contestarle, pero su voz me interrumpe de nuevo – Porque no queremos que en un descuido hagas del pobre caballo tu almuerzo. -No eres nada divertido.- se queja Khel, mientras su mano viaja hacia sus ojos tratando de tapar el sol -¿Y cómo sigues haciendo eso? -¿El que? -ya sabes, eso- dice- escucharnos hablar aun mientras estoy susurrando las palabras. -Tengo oídos, Khel. -Vaya respuesta. -Y tú también. - se lo hace notar -Soy caso perdido- dice mientras sigue caminando De pronto notamos que Ethan se detiene. -¿Ethan?- sonamos los dos al unisonó. El no responde y se limita a mirar a un punto en específico. -¿Qué sucede?- le pregunto -Nada.- da media vuelta y sigue caminando – solo creí oler algo. -¿Oler algo? -Seguramente fue mi imaginación. En toda nuestra caminata logramos llegar al siguiente pueblo. No es como si hubiera estado tan lejos. Gran parte de nuestra travesía consiste en caminar, comer, descansar, y de vez en cuando soltar comentarios sarcásticos los unos a los otros. No es que no nos lleváramos particularmente bien, creo que era nuestra forma más natural de interactuar, en especial cuando nos dábamos cuenta lo diferente que éramos. Sin embargo, Ethan seguía actuando extraño, mas de lo normal. Sabia que algo estaba por pasar, lo presentía. Tratábamos de viajar rápido, y pasar desapercibidos, pero aun así vi raro el hecho de que Ethan nos hiciera entrar por un callejón poco poblado -¿Por qué giras por aquí?- le pregunto Khel, al parecer él también había notado que pasaba algo extraño -creo que alguien nos sigue. Noto como Khel palidece, lo cual es muy difícil de notar porque el casi siempre luce pálido. -¿Quién?- le interrogo -Quizás deberías poner en plural esa palabra- trata de mirar de reojo a sus espaldas- creo que son unos cuatro... o quizás cinco... creo que nos han seguido todo el camino. -¿Humanos? -No lo sé.-nos dice- siendo honesto, no lo creo. -¿Huimos?- pregunta Khel -Quizás no deberíamos- nos dice Ethan -¿Prefieres una confrontación?-pregunte confundida -Al menos así sabremos quienes son, o que es lo que quieren. -No.- desecho la idea apenas la ha propuesto -es un mal plan. -Podemos seguir huyendo- propone Khel mientras caminamos cada vez más rápido. -No.- dice Ethan volviendo a negar -Debemos hacer esto. - nos insiste -Nora, tienes que confiar en mí. - de repente me mira, y sus ojos azules me atraviesan, parece decidido, confiado. No lo conozco de nada. Tengo tantos motivos para desconfiar de él, y aun así... - está bien.-accedo. Lo próximo que hacemos es localizar un edificio abandonado. Ha decir verdad en este pueblo hay muchas partes que parecen haber sido abandonadas de la mano de los ancestrales. La tensión que sentimos es evidente, y me pregunto... ¿Qué pasara ahora? Noto como saca las armas recién compradas -Dime, ¿Cómo nos ayudarían tus caballos en esta situación?- le pregunta Ethan en un tono que parece ser divertido. Y creo que comprendo que una parte de él, trata de relajarnos. -Seguramente montando en ellos, y alejándonos muy rápidamente del peligro, pero claro ese es el plan malo. Ethan solo rueda los ojos, pero aun así el gesto no es dañino. Mas bien entre fastidioso y divertido. Noto como le estira la espada a Khel y el duda unos segundos, pero aun así luego la toma -Quizás no sea un buen momento para decir que nunca he usado una espada.- esa simple oración hace que lo miremos. -¿No sabes usar una espada?-lo cuestiona. -¿Acaso olvidas lo que conté sobre mí? -dice a la defensiva – soy un fracaso bueno para nada. -Admitirlo es el primer paso...- murmura Ethan por lo bajo -¿Y tú qué? Eres un lobo- se lo hace notar -¿Cuál es tu excusa para saber usar una? ¿Acaso no peleas con dientes y garras? -Tu ya has visto lo inmenso que soy cuando me transformo. No es como si realmente deseara matar a alguien justo ahora Notamos el ruido de unos hombres afuera, e inmediatamente golpes en la puerta tratando de derribarla, queriendo entrar. -Pues yo si que creo que ellos quieren matarnos ahora.- dice Khel -La puerta no cederá.- dije tratando de calmarlos a ellos, o quizás solo trataba de calmarme a mi misma. Y sin embargo estaba equivocada, aquella puerta cayo como papel. No pude ver con exactitud a todos los sujetos parados ante nosotros ya que una cortina de humo se había alzado. Y el primer avistamiento que tuve fue de un "Ancar". Se venia directamente contra mi blandiendo un hacha que fácilmente triplicaba mi tamaño. Y vaya que esta vez fui yo la que palideció. ¿Como explicar lo que es un Ancar? son lo más parecido a criaturas mitad cerdos, poseen cuernos, dientes afilados, y una expresión constante de maldad en el rostro, pero ¿lo más desagradable de ellos? es que comen carne humana. Ruedo de lado evitando su ataque, mientras el Ancar por su peso y velocidad se va de largo hasta estamparse contra la pared del fondo. Al menos no es muy listo, y eso ya es algo. Trato de localizar a Ethan con la mirada en busca de auxilio. Porque... ¿Qué más puedo hacer? En mi condición no soy rival para ellos. Además, los Ancar son una nueva especie recién descubierta en una de las zonas salvajes conquistadas por los hechiceros, y la razón por la que esa r**a es tan conocida es por su instinto salvaje. Cuando los hechiceros ampliaron sus tierras, los hicieron sus esclavos. Eso quiere decir que, si hay uno aquí, entre estos individuos debe estar su amo. Pelear contra un hechicero y un Ancar a la vez; no es una buena combinación. Por unos segundos localizo a Ethan, y noto que se ha quedado paralizado ¿Pero que le ocurre? Cuando noto que un "Caster" se le ha ido encima con un cuchillo es el momento en que lo veo reaccionar, y finalmente se mueve. Un Caster... Son asesinos... asesinos implacables. ¿pero quienes son estos sujetos? -Tenemos que salir de aquí.-pienso.- Moriremos si nos quedamos. No podemos enfrentarlos. No podemos ganar... Noto como Khel ha corrido hacia mí, y ambos empezamos a retroceder. -¡Muévanse!- dice Ethan mientras pasa por nuestro lado corriendo. Ni siquiera sé de dónde ha salido, pero tampoco lo cuestiono. –¡A la parte de atrás! No perdemos tiempo y nos ponemos en marcha. Corremos todo lo que podemos, e irónicamente hablando en estos momentos nos servirían mucho unos caballos. Y pronto yo lo noto. Una quimera plateada. Debes estar bromeando. ¿Qué tanta mala suerte se puede tener en un día? -¡Corre por las paredes!- dice Khel mientras mira a su derecha- ¡¿Cómo venceremos a algo que corre por las paredes?! -Al parecer no le gustan las leyes de la física. – dice Ethan. -O la gravedad. -¡No es momento de ser graciosos!- Khel suena realmente asustado -Nuevo plan- dice Ethan. -Suban en mí. - y pronto toma más velocidad adelantándonos y lo pronto que vemos es que un inmenso perro yace ante nosotros. -Sube.- lo apremio a Khel. Luego el toma mi mano y yo subo tras él. La velocidad de Ethan y la nuestra corriendo es considerable. Ahora es más rápido y pronto dejamos atrás a la quimera. Y en vez de tomar un atajo por el pueblo, Khel prefiere irse directo al bosque e internarse en él. *** Ha pasado más de una hora, y en todo ese rato Ethan no ha parado de correr. -Quizás debas... descansar.- y aun así mi voz suena con un timbre de duda. Porque tengo miedo. Tengo miedo que esos sujetos aun nos sigan la pista y puedan llegar a alcanzarnos de nuevo. No sé si es por cansancio, o por darme el gusto, pero él se detiene. Nosotros bajamos, y pronto el vuelve a su forma original. Apenas lo hace cae al suelo rendido, trata de tomar la mayor cantidad de aire que puede, respira jadeante, y supongo que es lo más lógico luego de haber corrido tanto y con nuestros pesos encima de él. Khel se aleja mirando el bosque luce contraído y asustado. Somos como unos niños perdidos sin saber que hacer. -¿Por qué nos han atacado?-soy la primera en hablar, porque creo que debemos empezar a reunir ideas -No lo sé.- contesta Ethan entre jadeos. -Tiene que haber una razón.- digo yo -A menos que quieras regresar a preguntárselos tu misma, porque yo,- dice mientras se sienta en el césped – realmente paso. Ethan y yo nos enfrascamos en una discusión que se cierne sobre el ataque cuando... -Yo lo sé.-la voz de Khel nos interrumpe y llena todo el claro del bosque Eso nos hace mirarlo -¿Perdona? -Creo que la razón es... esto.- dice mientras nos estira un papel que ha sacado de su bolsillo. Ethan lo toma y yo lo veo al mismo tiempo que el. Un cartel. Uno de "Se busca". Lo miro. Y no se que mirada dedicarle ¿Miedo? ¿Enojo? ¿Estupefacción? -¿Desde cuando tenias esto?- lo interroga Ethan y su voz es demasiado calmada para mi gusto. Puedo sentir sus sensaciones, esta molesto. -No. -me corrijo para mis adentros-Esta furioso. -Losiento... no quería realmente ocultárselo.- se apresura a decir Khel.- créanme. Es solo que... empezaban a soltarse más... se veían tan felices que... pensé que a lo mejor yo podía manejarlo. Lo saben, yo estuve encubriendo a Ethan,- y esta vez lo mira – trate de que usaras la capa. Siempre trataba de cubrirte, me ofrecía a hacer las compras de las provisiones. Todo para que la menor cantidad de gente te viera -Que considerado.- suelta irritado -Tienes que creerme...- dice esta vez mirándome a mi, suena desesperado. -¡Nos pusiste en peligro allá!- le recrimina Ethan-¡Pudieron matarnos! Miro hacia Khel y lo siento dentro de él. Puedo ver sus sentimientos, quizás no del todo claros, y una parte de sus intenciones están ahí... flotando. -No puedes echarle toda la culpa.- digo, y esta vez su vista cambia de dirección a mi – fuiste tu quine sugiero que nos detuviéramos. Podíamos solo haber seguido avanzando sin detenernos. No arrojes la culpa a otro, sin aceptar parte de la tuya también. -Yo no soy quien oculta cosas.- dice discriminatoriamente - y si, cometí un error.-lo reconoce- Y por si no lo han notado ya, les he salvado la vida. -Después de ponerla en riesgo.-lo contradigo. Él va a protestar, pero duda. Lo ha pensado mejor. Se lo ha replanteado y en retrospectiva, sabe que tengo razón. No dice nada y solo nos da la espalda tratando de enfocarse. Pierde su mirada en el bosque y lo noto calmarse. Y casi puedo ver en su aura un atisbo de culpa. Guardamos silencio unos minutos hasta que Khel vuelve a hablar – creo que nos atacaron para cobrar la recompensa.- dice -Quizás.- dice Ethan aun sin mirarnos Vuelvo a mirar el volante de "se busca" y noto las condiciones que hay escritas en el -Si, pero para cobrar una recompensa como esta, llámame loca, pero tu tendrías que estar vivo. El finalmente me mira -¿Entonces no eran caza recompensas?- pregunta Khel -No.- les digo y recuerdo al Castar cuando ataco a Ethan.- estos eran otra cosa. Alguien ha mandado a eliminarnos. -Pero.... ¿Quién?- pregunta, y sus ojos verdes brillan en confusión -quizás la misma persona que nos encerró en esa cueva- aventura Ethan -No.- digo. Y finalmente me atrevo a decir en voz alta todas mis sospechas, y conclusiones a las que he llegó desde ese día – no creo que quien nos haya encerrado en esa cueva pretendiera hacernos daño. -¿De qué hablas? -Piénsenlo un momento- les pido- ¿Por qué nos encerrarían con cadenas que saben que podríamos romper fácilmente con solo estirar la mano? Quien nos haya llevado hasta allí, sabía que podíamos escapar sin ningún problema. Quizás porque ese era el objetivo. Dejarnos ir. -¿Entonces quién nos llevó ahí nos estaba ayudando?- se burla Ethan.- vaya broma. Mi salvador. - dice en tono de burla- gracias por traerme a unas vacaciones tan lejos de mi reino y de mis guardias. Te debo mucho. Hazme acuerdo en enviarle una postal y un regalo para cuando llegue nafta. -Se que estas molesto, y quizás gran parte de las cosas que han sucedido no las entiendes. Pero lo que te digo tiene lógica.- trato de razonar con él. – porfavor, solo... confía en mi.- y por segunda vez en el día me ha dedicado esa mirada. Una que de repente pareciera una nueva expresión que he visto en su rostro desde que lo conocí, una creada específicamente para los dos. Noto su mirada ablandarse al mirarme y luego el cede. Lo noto asentir – esta bien.- dice y todo tono de irritación o crispación ha desaparecido por completo. -¿Te encuentras bien?- su pregunta me toma por sorpresa. -Lo estoy. – nuestras miradas no se desconectan. Y no se exactamente que esta pasando, o si es algún tipo de competencia, una forma de demostrar fuerza a quien la retira primero. Una competencia... quizás lo sea... Luego se forma el silencio unos segundos -Se que nadie me lo va a preguntar a mí, pero yo también me encuentro bien.- dice Khel intercediendo. Y por un momento hemos sentido vergüenza y apartamos la mirada. -¿Y ahora que nos queda? -Solo caminar.- dice Ethan recobrando la voz -Esta vez nuestros descansos deben ser limitados. Tenemos que movernos mas rápido. Y...- luego mira hacia Khel.- Quizás debamos conseguir unos caballos. -JA- dice el triunfante - ¡El lo ha dicho señores!- sonríe -Espero que tu entusiasmo acompañe a tu agilidad.- lo mira – dime que por lo menos sabes montar un caballo... -No.- dice encogiéndose de hombres – pero, ¿Qué tan difícil puede ser?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR