Elisa Galloway Por el rabillo de mi ojo noto el sudor caer lentamente por su pecho, un leve jadeo de placer invadía ese cuarto de habitación. Un crujido de una cuerda sonaba, noto como traga en seco y su manzana de Adán hace un leve movimiento. —Elisa —una voz ronca llena de placer se vislumbraba— joder ya. Con una leve sonrisa notándolo atado en la cama en el cuarto de juego de Giovanni, era mi venganza en contra de Tristán. —¿Por qué debería? Hoy harás lo que yo quiera y diga. Con un suave movimiento acaricio la punta de su miembr0 con la fusta notando a Tristán revolcarse por el placer en la cama. Por fin perdió una apuesta conmigo así que pedí atarlo. Esos malditos hombres no me daban tiempo para nada, mi cuerpo estaba tan llenos de marcas de combate sexu@l que estaba de pie porqu

