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1968 Palabras

Tristán Collins Mis pasos eran rápidos, tenia tres horas abajo y quería saber si aun estaba allí. Entraba a la casa de mi padre dirigiéndome a su despacho sin siquiera dejar a las sirvientas avisarme o que le dejaran saber que yo estaba allí. Abría la puerta de golpe notando a mi analítico padre revisando unos papeles en su despacho. De todos yo había sacado sus fascines, era una copia exacta de el en su juventud. Cerraba la puerta con tanta fuerza que podria pensarse que quería romperla. El ni se inmuto continuando leyendo unos papeles totalmente concentrados. —Tristán ¿Acaso no te he enseñado a tocar una puerta? —¿Dónde la tienes? —dispare de una. Conocía a mi padre en todas sus versiones, tener el control en nuestra empresa hotelera solo me dio las pruebas para saber lo despiadado

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