Bella. Me encerré en la habitación apenas crucé la puerta. Sentía que el aire no me llegaba. Mi pecho subía y bajaba con violencia, como si estuviera corriendo desde hace horas. El cuerpo me temblaba. No sabía si era rabia, tristeza, dolor o todo al mismo tiempo. No podía creer que tuviera el descaro de venir. Tan guapo, tan altivo, tan Magnus. Como si no hubiera hecho nada. Como si no me hubiera destrozado, porque lo hizo. Con Intension o no. Como si no me hubiera reemplazado. Toqué mi vientre sin querer. Tan frágil. Tan sola. — ¿Puedo pasar? — Preguntó Mike desde afuera. No respondí. Solo me giré y lo vi entrar. Traía esa cara... esa mezcla entre preocupación y calma forzada. Cerró la puerta tras de sí y se acercó. — Bella... —dijo, sin rodeos. — Hazlo por ti. No por él. Sálvate t

