–¡Elizza!– La remuevo del hombro impaciente y ella me sorprende abriendo sus ojos. –¿Patrick? – Me dice con voz débil. –Debes cambiarte ¡Tonta! Por dentro de seguro también estás mojada. ¡Ponte esto!– le dejo en sus manos la bolsa de ropa. En tanto ella lo revisa. – Pero… esto es tuyo. – No hay más, sólo póntelo.– Le digo seco yéndome a sentar al mueble dándole la espalda.– No voltearé así que hazlo rápido.– Cruzo mis brazos y trato de no mostrar mi impaciencia. – Ya estoy lista– Me dice después de unos minutos. Yo volteo y no puedo aguantar de soltar una risa, a pesar que mis ropas era las más diminutas que tenía, a ella le quedaban súper enormes, holgado por abajo holgado por arriba. Se veía realmente tierna. –¡Patrick! no te burles... ¡Achis, achis, achis!– La tonta comienza

