Alejandro Llegamos a casa y ella subió muy contenta arreglar las cosas. ¿Y su cansancio? Pensé, negando con la cabeza seguí a mi despacho a organizar todo y hablar con mi secretaria para darle algunas indicaciones. Después de un rato mi morenita entro a mi oficina, un poco misteriosa, de repente abrió un poco su ropa y literalmente se me seco la boca. Usaba una bata de seda para dormir, al abrirla dejo ver una lencería negra de encajes, en los bordes tenía letras blancas, imagino que resaltando la marca del conjunto, mis ojos recorrieron desde sus piernas bronceadas, su pequeña intimidad cubierta por esa fina tela, sus caderas que ya estaban tomando forma, su cinturita, aún su vientre era plana, un pequeño y sutil bulto en su vientre bajo, esos pechos que si que estaban apetecibles, más

