Anahi Espere paciente a que él bajara para comer juntos. Hasta que bajo casi gritando mientras bajaba las escaleras, vestido más que cómodo, solo usaba una sudadera gris, pies descalsos al igual que su dorso. Ohh Por dios, mis mejillas se sonrojaron y él lo notó. — ¡Ya estoy aquí nena! — Ignoró mi cara y caminó hasta ocupar su lugar en la mesa. — Mi Amor ya... — Serví todo y comimos mientras reíamos y hablábamos de trivialidades. — No puedo creer, estás mintiendo. — Le digo luego de una carcajada, es un exagerado de primera. — Juro que no. Acaso no crees que sea bueno jugando ajedrez, era el líder del equipo. — Me mira sobre su hombro orgulloso. Seguimos en la mesa luego de terminar de cenar, amo que se coma toda mi comida y me ponga tanta atención al hablar. — Pues yo también soy b

