Oscuridad, ahogamiento, perdida en un hueco de caos emocional, recordando en cada momento, incluso inconscientemente el pasado me toma, me corrompe hasta en mis momento más felices, está ahí respirando sobre mi cuello, recordando las lágrimas, la falta de aire, mi pecho duele, me arde esta sensación tan rara pero familiar, me persigue nunca habrá un fin para esto, siempre estará su nombre allí persiguiéndome por todo lo sucedido, hasta hoy, que todo empezó a cambiar como un ventarrón que no se veía venir o un huracán que me obligo a transformarlo totalmente todo, perdiendo el control hasta de mis propios estribos, yo siendo amante del control, hasta que… lo encontré a Él y a su verdad.
Mi mañana fue como cualquier otra o eso pensaba yo que iba ser.
-Alexandra- llamaba mi madre desde afuera de mi cuarto, tocando la puerta con tanta fuerza, que siento que se va caer la pobre.
- ¡Mamá! Pobre puerta, que ha hecho - me estiro, Veo la hora aun es temprano, cierro un momento los ojos me giro quedando boca arriba.
¿un momento? Pasaron 30 minutos, desperté alertada con el corazón desbocado acosándome por la tardanza, debía estar en 10 minutos en la sede principal para recoger lo que necesito de ahí, irme al punto que me corresponde, me levanté en seguida y me di un rápido baño, me vestí con ese tedioso uniforme, me hacía ver bastante pequeña ya que el uniforme me quedaba algo/muy grande, deje mi cabellera rubia secar mientras que empezaba a desayunar rápidamente, mientras mi madre me miraba asustada pensando que me iba ahogar con la comida, con el pan en la boca, un cabello bastante enredado, tome mis cosas y salí corriendo, lo bueno es que ambas sedes me quedan cerca de casa, así que llegue a la sede principal, tome la carpeta de inventario diario que debo hacer cada jodida noche y las llaves, entonces vi la hora.
- ¡Carajo! -exclame
- Otra vez de boca sucia Alexandra - exclamó Xavier, uno de los trabajadores de la sede principal, la empresa es de comida, así que mitad es oficina y la otra mitad contenido que con lleva mi desgracia… la comida, contenido en que engordaré.
-Buenos días Xavier- era ya un señor de 34 años, pero muy agradable y venía atrás uno de sus compañeros, Alan.
- Buen día Alexa- sonríe, yo asiento en forma de saludo y ve a Xavier- tienes que darle la inducción al novato - Xavier asiente y se retira, yo sonrío, me despido corriendo hacia la salida hasta que choque con un fuerte pecho.
- Perd.... -me iba a disculpar, hasta que...
- No ves por donde caminas ¡idiota!- Me aparto de inmediato con el ceño fruncido, sintiendo mi rostro arder de la rabia, había derramado su café y parece que al niño bonito le molestó, era una cabeza más alto que yo, sus ojos café me miraban con irritación, su cabello es n***o y tiene buen cuerpo, se nota que va al gimnasio, iba con una camisa blanca pegada a su cuerpo, unos jeans azul claro y tenis negros con una chaqueta negra, en su mano llevaba un casco, espero no sea un cliente porque si es así, hay que lío en el que me meteré… otra vez.
- ¡JÁ! - lo fulmine con la mirada – Yo me iba disculpar, pero no me va los animales ¡patanes y groseros! Aunque bueno, es un insulto para los pobres animales compararlos con semejante bestia – el susodicho balbucea algo, pero no alcancé a entender y no me importa para ser honesta, seguí mi camino cuando escuché a Xavier llamarle "Daniel" y de ahí decir Alan "él es él novato"
Lo que es, es un idiota.
Recuerdo que hace un par de meses era yo la novata, ahora alguien quito mi puesto, mejor para mí Xavier y Alan pueden ser algo intensos con el tema de los nuevos, tal vez hoy solo fue un malentendido, mañana espero sea mejor, yo estaba de afán y él seguro se levantó con el pie izquierdo, caminé hasta el punto donde me corresponde, empecé a limpiar el lugar, exhibir la comida, ponerme la gorra, colocarme el delantal, abrí el lugar y me estire, escuché una puerta abrirse y me gire a ver, ahí estaba él, ese hombre me enloquecía, tenía unas facciones tiernas en su rostro, siempre cargaba unas gafas cuando tenía que salir en moto para ver mejor, no sé cómo lo hacía pero lucia tan sexy, llevaba una sudadera negra y un esqueleto, con unos zapatos deportivos de Adidas, se veía tan sensual, me vio, sonrió, se subió a la moto y se marchó y sentí mis piernas flaquear es que ese hombre con solo un pequeño gesto y hacia derretir a cualquiera, su color de cabello es de color castaño, sus ojos café claro y el color de su piel blanca junto a un buen cuerpo tonificado y trabajado, enloquecería a cualquiera, no sé mucho de él ya que yo solamente observo el menú pero no pido nada, de él solo sé que vive con la hermana y el esposo de ella, trabaja en un tipo de revista, no recuerdo el nombre, empezaron a llegar clientes, di mi sonrisa más falsa pero para ellos creíble, mientras hacían sus chistes de mal gusto y frases que ya me sabía de memoria "uno de 10$ que parezca de 20$" "que valga la pena volver" "seré cliente fiel si me das uno bien cargado" "hecha le más" "dale, sin miedo" muchas más, el lugar se puso sólo, aproveche para limpiar, volví a salir a ver la calle y escuché un estruendo a mi lado izquierdo y gire a ver lo que pasaba, estaban montando una especie de taller, veía un chico recostado de 20 años en un carro con un overol de mecánico que decía "Mecafred" no sabía que tan alto podría ser, pero si sabía que és muy lindo, su cuerpo era a la medida, ni muy delgado, ni tampoco musculoso, lo promedio, su cabello n***o, las facciones de su rostro podía ver que era bastante atractivo y entonces me vio, sentí mis mejillas enrojecerse, noté cómo me sonrió, como la valiente que soy, intimidada decidí entrar y esperar que algún cliente llegue, porque sí; yo solo observo y ya, observo él menú y listo, no quiero ni hablar con la comida, vi la hora y es hora de almorzar, me levanté, calenté mi almuerzo y me dispuse a comer.
Pasaron dos horas y faltaba tres para salir, días como hoy, esto es solo, aunque no lo crean es feo, porque es bueno tener la mente ocupada y no pensar en la hora, hasta que llegó una de las chicas que trabaja al lado, la vi, sonreí cuando noté que en sus manos llevaba café y algunos postres, ya que ella trabajaba en una panadería, nos disponemos a comer y hablar esperando que el tiempo pase.
- ¿En serio? - hablaba Lorent cuando le comentaba mi desastrosa mañana y ella solo reía, pero yo sentía cada vez más la rabia volvía a mí.
¡Es que es un idiota!
Suspiro, Lorent continúo hablando sobre su día y su esposo, ella tiene 28 pero es muy guapa, además de ser muy amigable, es más alta que yo por unos pocos centímetros, su cabello es castaño claro y sus ojos son de color verde, es delgada pero tiene sus buenas curvas, ella a veces resultaba ser muy ingenua o se hace, una de dos, pero eso la hace muy divertida, así podía contarle historias y ver todas sus expresiones, terminar con un final loco y terminar con una cara divertida con enojo, ver ese rostro sí que me hacía mucha gracia.
- ¡Lorent! - la llamaba la señora Yaneth, la dueña de la panadería.
- ¡Voy! - exclamó ella en un grito y salió corriendo.
Simplemente reí y me levante para empezar hacer aseo, sentí una presencia detrás mía y me gire, es el vecino sexy que vive en el cuarto piso.
-Hola Veci- sonríe mostrando sus dientes con la mirada angelical-
Ya sé que no viene sólo a saludar y tomar café, solo al favor de siempre, ya que solo ese tema sacamos y él siempre me ignora, aunque no es que quiera su atención.
-Hola, tranquilo, ya lo hago- apague el refrigerador gigante de aquí, que tiene un sonido molesto y se escucha en el cuarto piso, en el día se acepta, pero de noche me piden que lo apaguen, salí y ya no estaba, solo escuche el grito de un "gracias" y cerrar la puerta.
¡Deja el afán amigo!
Suspiré, empecé a recoger sillas, mesas, llevo las comidas a una pequeña nevera, cerré el local, me dispuse hacer cuentas.
¡Odio las matemáticas y tengo que hacer esto todas las noches! Porque no mejor me ponen a recoger popo, eso está más fácil.
Término de realizar las cuentas, guardo el dinero que se ganó el día de hoy, arregle unas últimas cosas, tome mi bolso, apague las luces, salí y cerré, empecé a orar de aquí mientras caminaba hacia las oficinas.
Por favor que no me roben.
Por favor que no me roben.
Por favor que no me roben.
Virgen de las abdominales! ¡Que delicioso!
Ya había llegado a la sede principal y estaba él novato sin camisa, algo sudado, lleva su cabello hacia atrás y siguió cargando los pedidos para llevarlos a los autos y la basura de los autos hacia la fabricación y joder que sexy se veía, notó mi presencia y enarcó una ceja.
Que se vaya al diablo.
Camine hacia las oficinas, dándome cuenta que estaba algo sonrojada y como no, sí es que fue una escena tan erótica, que quede seca, pero sigo odiándolo, entregue el dinero, carpeta y llaves, me despedí, al salir grite un "Buenas noches" mientras cenaban, unos levantaron sus manos y otros Lo gritaron, pero el muy idiota sin modales ni si quiero un movimiento de cabeza.
Un idiota sin educación es lo que es. Es un animal, un ¡cavernícola!
Camine hacia mi casa, en cuanto llegue, me cambie, tome el uniforme me puse a lavarlo y lo colgué, bajé me puse a cenar mientras le contaba a mi mamá mi día, omitiendo algunas cosas, reviso mis r************* , pongo mi celular a cargar, me acosté y en cuanto cerré los ojos, entre en un sueño profundo.