Narra Yerik. Respiro profundo mientras el agua fría recorre todo mí cuerpo ya es el quinto baño que me doy para quitar la maldita tensión que tengo acumulada en mis partes íntimas, fue una maldita tortura no poder tocarla mientras ella se complacía pensando en lo que vivimos en la Isla. Pero no podía tocarla en ese estado bajo ningún concepto, por más que eso era lo que más deseaba en este mundo, pero me hubiera sentido el peor hombre del mundo si la tocaba en ese estado, sabía que ella no era consiente de sus actos por más que su vida estuviera corriendo peligro hubiera sido igual de mierda que él maldito que quiso abusar de ella si me hubiera aprovechado de eso para volver a tenerla, por eso tenía que buscar la forma de que ella se sastifaciera así misma como nunca los recuerdos de la

