CAPITULO 54

1108 Palabras

La atmósfera en la casa estaba… densa. No de forma apestosa (eso fue en el mercado con el queso), sino más bien como cuando sabes que hiciste algo malo, pero una parte perversa de ti quiere ver qué tan molesto puede ponerse tu novio. Damien no había dicho ni una palabra desde que salimos de la comisaría. Y eso que Luca no paraba de lanzar indirectas, tipo: —¿Será que hoy sí duermo tranquilo o vas a gritar que se te quedó el pasaporte en el retrete? Yo me refugié en el baño con la excusa de lavarme el trauma, pero cuando salí con mi bata… ahí estaba él. Apoyado contra la pared, brazos cruzados, mirada fija, mandíbula apretada. Vestido de n***o. Jodidamente letal. —¿Te divertiste hoy, princesa? —preguntó con esa voz que hacía que mis rodillas quisieran pedir perdón por existir. —Eh… un

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