CAPITULO 43

1259 Palabras

No sé cómo describir la mañana siguiente sin que se me escape una risita idiota. Desperté enredada en unas sábanas que olían a él, con el cuerpo adolorido en el mejor sentido de la palabra y la voz ronca de tanto… bueno, digamos que no fue solo por cantar en el karaoke. Me puse una camiseta de Damien—larga, masculina, cómoda—y bajé descalza a la cafetería del motel, flotando como si el suelo fuera de nubes. Damien venía detrás, todo en él gritaba “acabado de usar pero peligrosamente sexy”. ¿Cómo se puede ver así de bien sin esfuerzo? Injusto. Y ahí estaba Luca. Sentado solo en una mesa, con dos cafés como si uno no bastara para borrar el trauma auditivo de anoche. Nos vio y puso esa cara suya de “me quiero ir a otro universo donde mis amigos no tengan sexo como si fueran estrellas porno

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR