Estábamos desayunando en el hotel de lujo en Río. Yo en bata, Damien en toalla (porque no se molesta en vestirse si no hay un arma de por medio), y Luca en calzones con piñas, leyendo un periódico en portugués como si supiera qué decía. Y entonces, Luca soltó: —Oigan… creo que nos están buscando. —¿Cómo que "nos"? —dije, mordiendo una fresa. —"Interpol lança alerta para três indivíduos suspeitos ligados a rede internacional de chantagem.” Damien levantó la cabeza. —¿Inter... qué? —Interpol. Con foto. Mira. Nos mostró su teléfono. Y ahí estábamos. Yo: medio borrosa, pero aún así con cara de "sí, soy yo la mala que arruinó tu día". Damien: obvio, parecía un modelo de revista criminal. Y Luca… sacando la lengua. Claramente un pantallazo de una historia de i********: robada. —¿Q

