Un mes ha pasado y la madre de Isabella se ha recuperado, ya puede integrarse en los quehaceres de la casa que no son tan pesados, le ha pedido a ella que regrese a su trabajo. La perspectiva de la madre ha cambiado al ver como la pequeña que su hija cuida es un amor. —No te preocupes estoy bien, regresa a tu trabajo, esa pequeña te necesita, además no puedes estar cobrando sin trabajar, eso no es bueno, no quiero que digan que mi hija es una aprovechada. —No diga eso madre, ellos son buenas personas, lo que quiero es que usted se sienta bien madre, porque puedo pedir una semana más si es necesario. —Estoy bien mi amor, eres una gran hija, siempre te apoyaré en lo que decidas, perdóname por lo de antes. —Eso me alegra oír madre, de ahora en adelante estaré más pendiente de ustedes. —G

