Acosté a Ivy en la cama y la arropé. Luego le ordené a uno de mis hombres ir por las compras en el auto. La observé desde el pie de la cama. Mi adicción —o los sentimientos a los que no quería darles nombre aun—, por ella se estaba volviendo cada vez más difícil de controlar, sobre todo ahora que sabía lo que ella sentía por mí, que estaba tan adherida a mí como yo de ella. Jamás me sucedió algo así con nadie, las vidas de los demás siempre fueron prescindibles para mí, no importaba qué tanto tiempo conviviera con cualquier persona. Aun así… No estaba seguro de si un hombre como yo merecía amor. Pero por Ivy, yo era capaz de ajustar el universo a mi favor. Recibí una llamada de Sasha, así que fui hasta mi oficina y cerré la puerta. Contesté cuando me senté en mi butaca. Sasha entró dir

