Pasé toda la noche en el hospital, no quería despegarme de Corin, sabía que estaba triste por su padre, debía tratar de distraerlo, la tristeza no ayudará a su recuperación. Además que me sentía mucho más tranquila estando aquí que en casa. El señor Lyons seguía sedado, sus signos vitales estaban bien, pero el doctor decía que aún estaba débil para despertarlo, necesitaban que su corazón estuviese más fuerte. Eso no era muy positivos que digamos, pero lograba calmar a los hermanos. Llegaron a la conclusión que el ataque pudo tener mayor predisposición porque al parecer no había estado tomando su medicación con regularidad, había estado saltando dosis en algunos días, lo que no ayudaba para nada. Esta semana Corin había contratado a una enfermera para que lo cuidara parte de la noche p

