Separé mis labios de los de Seth, y reí al ver lo rojos que estaban los suyos. Acarició mi rostro suavemente, tratando de recuperar su compostura. —Me tienes loco, Zoe —susurró, atrayéndome a su pecho. Acomodé mi cabeza sobre él, con mis dedos comencé a trazar dibujos sobre su pecho, mientras que él se encargaba de acariciar mi espalda. —¿Ahora si me dirás por qué estabas llorando? —me preguntó, dejando salir un largo suspiro. Después de haber hablado con Joey, había corrido hacia su casa. Sólo quería que él me abrazara, pero una cosa había llevado a la otra y pronto nos vimos quitándonos la ropa y cayendo a la cama en medio de besos y caricias. Sonreí ante el recuerdo, esta vez sí había hecho el amor. A diferencia de la primera vez. Seth me dijo que me amaba, y fue la cosa más hermosa

