Darren intercambió una mirada de horror con mi madre. Sus rostros estaban pálidos, era como si yo acabase de invocar al mismo diablo. —¿P-por qué sabes ese nombre? —tartamudeó mi madre, mientras Darren parecía que dañaría a la sábana que estaba presionando con sus dedos. Limpié mis ojos. —Porque he estado hablando con él desde hace dos meses. —¡¿Por qué no me lo habías dicho?! —explotó mi madre, poniéndose de pie—. ¿Cómo carajos me escondes algo así? —continuó. Darren continuaba en estado de shock. ¿Acaso pensaba que ya no lo querría? —¿Acaso en algún momento me diste su nombre? —la tristeza había sido reemplazada por rabia, y ahora me encontraba gritándole frente a frente. —¿Qué te ha dicho, Zoe? —¡Nada, mamá! Sólo no quiero volver a verlo en mi vida —lloré nuevamente, corriendo h

