ÁNGELA Abrí los ojos y me topé con el rostro de mi padre, sonriéndome. Intenté sentarme, pero el dolor en mi pecho me lo impidió. —"Todavía está muy débil, no haga esfuerzos". —"Cuánta hora pasé inconsciente".—preguntó mirando por la ventana, ya estaba oscuro. —"Desde que te trajeron a la habitación llevas durmiendo casi 8 horas". Miró el reloj de la pared y era la 1 de la madrugada. Miró a mi padre sonriendo. —"Te has quedado conmigo mientras dormía". —"Si solo me hice un cambio de ropa y regresé". Me sentí mal porque él no había dormido nada. — "Ve a dormir, regresa mañana". —"Puedo quedarme". —"Necesita descansar y yo todavía tengo mucho sueño, ve a descansar". —"Segura". —"Sí, puede dejar a dos hombres vigilándome si te hace sentir más seguro". Se inclinó y me dio un beso e

