Cuando bajé las escaleras fui directamente a lavarme las manos para después dirigirme a el comedor en donde estaban mis amigos, la madre de Ashley se encontraba con su esposo que acababa de llegar de trabajar, una vez que me vieron todos se quedaron callados lanzándome distintas miradas que no supe interpretar. -Cariño, ven a sentarte.- Dijo la madre de Ashley mientras señalaba un asiento vacío al lado de Mateo quien me sonrió levemente. -Hola hija, ¿Cómo estas?.- Dijo una voz masculina que provenía de el otro extremo de la mesa. -Hola señor Peter, estoy mucho mejor, gracias por recibirme en su casa.- Dije mientras le sonreía. -Me alegra escuchar que estas mejor, estaba muy preocupado. Eres como la hermana de Ashley así que también eres mi hija, por lo tanto tú siempre seras bienvenida

