El despertador sonó, ya eran las 7 de la mañana, fui al baño a lavarme la cara, como siempre había tenido un mal sueño, todas las noches solía tener pesadillas, ya había intentado buscar una solución pero nada cambiaba, al parecer tenia que vivir con eso el resto de mis días. Bajé al primer piso, hice mi desayuno de siempre y comí, cuando terminé subí a mi habitación a buscar mi teléfono vi un papel tirado en el piso, me agaché y la leí, era la nota que había dejado el joven de la vez pasada, ya habían pasado algunos días y no lo había vuelto a ver, al parecer no vivía por la zona, arrugué el papel y lo tire bajo el escritorio, tomé mi teléfono, vi la hora y salí rumbo al trabajo, durante el trayecto vi a la señora Lilly, corrí y le tomé el brazo, cruzamos juntas la calle y nos separamos

