- ¡Corre Sasha! - Giré mi cabeza y vi como mi madre me sonreía mientras extendía su mano. Estábamos en un campo lleno de flores amarillas, las dos estábamos en un picnic, su vestido blanco resaltaba el color rojizo de su melena, me levanté lentamente y caminé hacia donde estaba ella, sentí algo pesado en mi mano y vi que estaba cargando una canasta con un almuerzo. - ¿Es pesada? Déjame llevarla. - Mi madre intento tomar la canasta, pero yo tome su mano para llevarla a un pequeño riachuelo y sentarnos junto a él. -Es muy bonito este lugar. - Dije mientras extendía una manta para sentarnos a comer. -Lo es cariño. - Mi madre miro con atención el lugar y después se sentó a mi lado. -Mami ¿Por qué no pareces feliz, aunque es tu cumpleaños? – La observé y ella me vio sorprendida, después ex

