-Sasha... hija levántate es hora de que desayunen algo, sé que es fin de semana y no tienen clases, pero ya es tarde. - Me decía una voz dulce y llena de cariño, hace mucho tiempo que no la oía. - ¿Mmm?... Otros 5 minutos. - No quería despertar, no quería que desapareciera, quería volver a escucharla una vez más. - Les dije que no se quedaran hasta tarde pero nunca me hacen caso… vamos ya es tarde… - La voz estaba cambiando esa no era su voz, cada vez se escuchaba más gruesa. - ¡es tarde! Me levante rápidamente de la cama y observé a mi alrededor, no había nada, mi corazón latía más rápido que nunca, mis piernas temblaban demasiado hasta que sentí un mareo y me deje caer en la cama de nuevo. -¡Quítate estas muy pesada… no puedo respirar!.- Me puse de pie y ví a mi amiga tapándose con l

