Mientras los días transcurrían tranquilos un hecho cambio todo de repente pues una demanda de Niko se hizo presente. Él quería ser parte de la vida del bebé pese a haber intentado hacerla abortar. Y eso despertó la furia de Kayla como así se lo hizo saber a su padre. —¡No puedo creer que sea tan hijo de puta!!! Parece que no quisiera dejarme vivir en paz... — Kayla tranquilízate, lo vamos a solucionar de alguna manera... vamos a encontrar los abogados adecuados... —Realmente no lo puedo creer — murmuró con enfado —...pareciera que no quiere dejarme ir ¿porque no se busca otra puta y me deja tranquila de una vez y para siempre? En ese preciso momento Sean hizo silencio. La verdad era que no tenía una respuesta para eso, para su hija... Él tomó sus manos y luego con una de las suyas al

