Israel Ahora seria imposible tenerla cerca y no poder preservar ese momento, sentí como su respiración se altero y su corazón latió con tanta fuerza contra su pecho… mientras se alejaron y la tención del momento se acabo, la adrenalina se desvaneció de mi cuerpo, pude sentir la verdadera temperatura. – Toma… llévate esto – le ofrecí la manta ya que la madre cubrió con la otra a su bebé, ella estaba destapada y solo cubierta con una cobija. – Pero la necesitan. – No te preocupes… yo me ocuparé de protegerlos… vuelve pronto. Hecho al José a su espalda, quien se había torcido un tobillo apunto de caer al precipicio de no haberlo atrapado, cubierto con el cobertor, le había dado los primeros auxilios, porque al sujetarle le rompí un brazo y ella le entablillo la fractura, pero el hombre e

