Me llegan muchos que me preguntan por qué escogí a mi jefe, para ser mi pareja de sexo clandestina. Tengo treinta y tantos años y mi jefe tiene sesenta y tantos. Trabajé para él durante algunos años y durante ese tiempo nunca hizo ningún movimiento tratando de tener sexo conmigo. Ahora, trabajo con él dos días a la semana, le llevo la contabilidad personal sus libros. Mi jefe no fue rico siempre y su fortuna procedía del dinero de la familia de su esposa. Ahora tiene más de sesenta años y varios negocios propios. Un día, hace unos dos años, se me acercó y me dijo que habían visto a mi marido, y a una de sus empleadas, en un hotel. Mi marido tiene una compañía que se dedica a la importación. Así que quise comprobarlo, accedí a su teléfono, a su computadora, correos electrónicos y llamada

