XIMENA La semana siguiente transcurre en un borrón de largas horas y momentos robados. En los días laborales, Tyler y yo nos esforzamos al máximo en la oficina, los modelos perfectos de liderazgo diligente. Pero coqueteamos y nos besamos cada vez que podemos, y guardamos celosamente nuestras noches juntos. Por primera vez en mucho tiempo, Klein & Jonhson no es el único centro de mi vida; algo más se ha unido a él. Ante un golpe familiar en la puerta abierta de mi oficina, levanto la vista de mi computadora. Tyler se apoya en el marco de la puerta. –Hola, Copo de Nieve. ¿tienes hambre? – –¿Es una frase para ligar o te refieres a hambre real y literal? – respondo con una ceja levantada. Si me pregunta si quiero una salchicha grande, lo juro por Dios… –Tomaré todo lo que pueda conseguir–

