TYLER He pasado los últimos dos días sentado en mi oscuro apartamento, bebiendo hasta que ya no puedo sentir nada. Pero no ha funcionado, porque todavía siento cada emoción que estaba escrita en el rostro de Ximena cuando me encontró en el baño con el condón y la aguja. Traición, asco, el dolor máximo. Me odié por infligirle ese dolor. Juré que nunca le haría daño. Sentía cada palabra de esos votos que le dije ese día en la playa. Pero ahora esas palabras significan algo aún más. Ximena ya no es solo mi amor platónico, la chica con la que quería jugar a las casitas. Se ha convertido en mi todo. Es la mujer que me ha conquistado contra todo pronóstico… Y yo solo soy el imbécil que la traicionó. –¿Te das cuenta de lo que significa, ¿verdad? – pregunta Julián. –¿Qué? – espeto. Ni siquiera

