Capítulo 22

1414 Palabras
Nathalie’S POV — Levanta bien ese culo —Mis vacaciones al lado de YoonGi habían acabado, tenía mi mente llena de bruma, pero no podía permitir que él supiera de mi vida real, al menos no aun, no estaba lista para su rechazo y quería disfrutar lo que más me fuera posible. Traté de no pensar en él mucho durante las horas que transcurrieron, pero me fue imposible, su mirada tan decidida, esa sonrisa que me comenzaba a volver más loca que nunca. Crucé el pasillo lleno de gemidos y me dediqué a esperar en la sala, cuando oí mi nombre, me levanté, no me olvidé de poner la joya que el Sr. Kyung me había dado. Fui vendida a un precio alto nuevamente, tuve miedo al notar que el Sr. Kyung no estaba ahí, pero alguien estaba pujando bastante por mi cabeza, recé internamente para que fuera enviado por él. Cuando íbamos a irnos, me indicó subir a un auto n***o con vidrio polarizados, el incomoda traje que llevaba me apretaba mucho la ingle y me senté incomoda sobre el sillón de cuero, el hombre se hizo frente a mí y me pidió el collar. Lo vi usar una mascarilla y después de eso, no recuerdo nada. Desperté sobre una cama que me lució muy familiar, parecía un sueño que ya había tenido, solo que no era un sueño. La misma rutina de hace una semana atrás, fue hecha por mí, mi sorpresa fue que la enfermera no estuvo disponible esos días y tuve mucho lío con respecto a cómo debía desempeñarme, pero no fue tan difícil una vez lo intenté. Solo esperaba haber puesto las dosis correctas de cada cosa. Estuve sentada en esa habitación, la señora que limpiaba llevaba mi comida y le pregunté por qué yo me encontraba sola esta semana, pero no supo responderme, al parecer ella tampoco sabía, por lo que dejé el tema así. En la tarde del domingo, estuve muy entretenida terminando de leer aquel libro, los protagonistas eran muy extraños y no comprendía sus actos, estaba tan entretenida viendo las pequeñas letras que no noté cuando alguien ingresó. — Así que volviste —SoHyang me miró con una sonrisa desde el otro lado de la habitación, estaba parada en la puerta y me levanté al instante para recibirla. — Hola, señora —Ella rio negando y se acercó a mí. — Dime SoHyang. —Sacudió su mano al frente de ella restándole importancia a las formalidades. — Mira, quisiera presentarte a alguien, me imagino que debes estar aburrida. Estaremos este mes cuidando de mamá así que nos veremos muy seguido. Un joven muchacho cruzo la puerta mirando la pantalla de su celular, no la despegó un segundo. — Un gusto, joven —Él levantó sus ojos hacia mí por unos cortos segundos, algo en su cara me era familiar. Pasó por un lado mío y se tiró en el sofá que antes yo ocupada, SoHyang me miró apenada y me tomó de la mano para salir a la terraza. — Lo siento, él tiene problemas para socializar… Se llama DoYun—Yo le sonreí para tranquilizarla. — No se preocupe, no necesito amigos —Ella suspiró y miró sobre su hombro, el chico estaba jugando en su teléfono algo que no supe. — Si estuviera su primo ya le habría saltado encima —Me dediqué a ver el panorama, el sol ya estaba buscando para esconderse, pero el frío viendo me golpeaba las mejillas, las cubrí con mis manos, pude sentir como me observaba. — Entonces… ¿Volviste, aunque te golpearon? La miré sin saber qué decirle. — Bueno… Es mi trabajo —Ella chasqueó la lengua. — Debes ser menos apacible —Levantó una de sus finas cejas — Una mujer dócil no sirve en esta sociedad, te tratarán mal. — Lo siento. — No es tu culpa, descuida —Sacó un pequeño puchero — Ojalá no tuvieras que hacer esas cosas. La miré confundida, ¿qué tanto sabía de lo que yo hacía? — Mamá, aquí no hay internet, quiero irme —DoYun estaba parado tras el ventanal quejándose. — DoYun, ya te había dicho que no había señal aquí, ¿no me escuchaste? —Lo regañó, el chico se veía de unos 13 años — Discúlpame, debo instalar las cosas. La próxima semana habrá una fiesta, será el fin de semana, no te preocupes por mamá, solo necesita los medicamentos —Me guiñó un ojo — Yo te traeré un vestido lindo, así conoces a toda la familia. Quise negarme, pero cuando iba a hablar ya ella se había ido con su hijo. La próxima semana solo tendría que ocultarme en algún sitio para que no me convenciera de hacer algo inapropiado, dada mi circunstancia, yo debía limitarme a hacer lo encomendado, no podía desaprovechar esta oportunidad de no tener que entregar mi cuerpo a hombres perversos todos los días de la semana, al menos los sábados y domingos, no serían tan difíciles así. No podía echarlo a perder. No se escuchaba un alma en esa gran mansión, era tan grande que hasta esa habitación no llegaba el sonido el ajetreo de afuera, había varios camiones de mudanza bajando muchas cajas, pero no se escuchaba absolutamente nada. No volví a ver a SoHyang, pero con quien sí me encontré fue con Yun, el chofer que me acompañó la semana pasada a Mullae. — Hola, Daki. Esperé toda la semana para verte —Le sonreí cortamente incomoda por comentario, sonó muy extraño. — Hola Yun, un gusto verte —Me entregó la joya nuevamente. — Muy bien, es hora de irnos. Debo indicarte algo que, tal vez, nadie te dijo. Pero para asegurarnos de que no sepas la ubicación de esta mansión has estado inhalando una sustancia que pusimos en el aire del auto para que te duermas, son mínimas, pero muy efectivas y sin efectos negativos —Todo eso me lo dijo cuando ya estuve dentro. Entreabrí mis labios queriendo objetar — Disfruta el viaje —Cerró la puerta frente a mi cara. Traté de abrirla frenéticamente, pero estaba puerto el seguro, oí un sonido frente a mi y observé como un ojo de Yun se asomaba por una pequeña ventana; lo que debía dividir el puesto de piloto y copiloto con el de los pasajeros tenía ese truco para hablar con quién estuviera atrás. No pude darme cuenta porque era un material bastante fino y parecía sellado completamente. — No te preocupes, no es letal. — Y, ¿por qué solo yo duermo? —Traté de relajarme. — Porque ya tomaron el antídoto. — ¿Entonces es un veneno? —Mis alarmas se encendieron, el auto arrancó. — Yun… ¿Qué pasa? ¿Por qué hacen eso? — Es necesario para que no sepas donde está ubicada la mansión, ahora —Vi como movía su mano derecha a algún sitio que no alcanzaba a divisar — a dormir, solo un poco. Una sonrisa se hizo en su rostro, pude notarla por el retrovisor. No olía nada raro, pero sí sentía como poco a poco mi cuerpo iba perdiendo la fuerza. Sentí como el auto se detuvo, no conté cuanto tiempo pasó, pero sí supe que el efecto del tranquilizante o lo que fuera, no estaba haciendo un efecto completo. Mis ojos estaban cerrados, mi cuerpo inmóvil pero mis sentidos aún respondían un poco. Escuché el auto detenerse y pensé que ya habíamos llegado a Mullae. La puerta se abrió y se cerró, pero se escuché alejada de la mía, a los segundos, sentí mi piel erizarse por el viento frío que aullaba, probablemente ya estuviera oscuro todo, no lo sabía. Solo supe que Yun me cargó en su hombro y algo me picó en los brazos cuando me depositó en el suelo; imaginé lo que vendría. Deseé que aquella sustancia hubiera surtido todo el efecto que debía tener, algo así sucedió. Desperté confusa cuando estuvimos en Mullae, un silencio incomodo había entre nosotros, llené la bitácora tambaleándome un poco y entré a la habitación. Jennie dormía de espaldas y traté de no hacer mucho ruido. Caminé a oscuras y al caer sobre la cama, vino ese recuerdo de golpe. Yun usó mi cuerpo para satisfacerse por completo, la sensación viscosa en mi entrepierna tuvo más sentido. Sentía asco, y comencé a llorar en silencio sin poder moverme bien, sentía que el aire me faltaba, pero sin poderlo controlar, caí profundamente dormida.
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