—¿Te preocupa que Andrew te mate? ¿O Gale? —pregunto y se tensa—. ¿Qué es a lo que le tienes miedo, Jung? —Andrew... —dice soltando pequeños gemidos de dolor. —Podremos protegerte si dices la verdad—le digo fría. No me gustaría el hecho de protegerla, no somos el FBI ni nada de eso para ofrecerle protección. Pero sí sé quién podría echarme una mano en esto, y esa sería Adriana. —No... —Sí podemos—le interrumpí—. Tengo una amiga que podría ayudarte si cooperas con nosotros. Ayuda, si no quieres terminar enterrada en una tumba malgastada. Vi y sentí como se estremeció ante lo que dije. Tomó medio minuto para que se recompusiera, Agnes fue en busca de agua fría y pasta de dientes. Lo cual se lo eché a Syan en su brazo quemado. No le quité las esposas, pero no seguía en el piso. Est
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