Andrés al darse cuenta que Flor había accedido a la proposición sintió más libertad ante el momento. Aunque, la joven estaba muerta del miedo, por su mente pasaban muchas preguntas de lo que estaba haciendo. Traía puesto un vestido rojo que tenía una cremallera escondida en su derecha, y no sabía si Andrés sabría encontrarla, pero de la nada, él ya estaba bajándola. —¿Cuantas veces has hecho esto? —repentinamente le preguntó, había recordado que el chico era modelo. De la nada, el momento se había esfumado. Andrés miró a Flor fijamente. —¿Por qué preguntas eso ahora? —se notaba que estaba algo aburrido. —No creo que solo lo hayas hecho una sola vez. —Nunca te dije que fue una vez y eso no importa ahora, ¿tienes miedo? —Claro que sí, ya pasó un año en el que no he hecho nada, además,

