—Daniel, puedes arrepentirte de tomar esa decisión, no hagas cosas a la impulsiva —dijo Danna intentando esquivar la mirada del joven. —No, yo sé lo que estoy diciendo, —replicó Daniel— es triste llegar a estos límites. Tú fuiste quien tomó esta decisión, eres quien más adelante puede arrepentirse, así que está en tus manos, piensa bien lo que harás. Daniel se levantó de la cama rumbo hacia el cuarto dejando a Danna bastante impactada por la noticia. La barbilla de Danna comenzó a temblar y después una lágrima se escapó de su ojo izquierdo, rápidamente la limpió con una mano. Intentó tranquilizarse para así pensar las cosas de una mejor manera. Sentía que necesitaba un buen consejo y conocía a la persona indicada para ello. Brenda salía de la cocina con dos tazas de café en las m

