Flor caminaba por la larga carretera que parecía no tener fin, los carros pasaban de prisa como si alguien los persiguiera y sentía que su mente era una pluma en descenso, sentía que todo su mundo se destruía detrás de ella, las duras palabras de Andrés fueron como una gran flecha en su quebrado corazón; Flor solo tenía miedo de ser destruida nuevamente, a equivocarse y que las personas a su alrededor sufrieran por sus actos. Pero era justo ahí cuando su contraparte aparecía y le decía que debía arriesgarse y darse una oportunidad. Era como el frío y el calor, no se entendía, entonces, la gran pregunta era tan grande y confusa que no podría contestarse ¿qué debía hacer? Flor caminó tanto con su mente llena de pensamientos que no se dio cuenta que había caminado muy lejos de su casa y las

