Con toda la información que había recibido, Andy caminaba felizmente devuelta a la manada Luz de luna junto a Bud, y los otros miembros que ayudaron a trasladar lo prometido. Y a pesar de que la conversación había demorado un poco más de lo que el pequeño humano estimó, gracias a la alegre personalidad amigable de Rhys, al menos el sol todavía no se escondía completamente, por lo que esperaba llegar justo a tiempo antes de que a Drake se le ocurriera salir a buscarle ante su claro retraso. —Te ves especialmente feliz —comentó Bud. Observando al hombre que caminaba a su lado, Andy sonrió sin poder evitarlo y sus manos instintivamente apretaron las correas de su bolso que cruzaba su pecho, en el cual yacían los regalos que Rhys le había regalado para pasar su primer celo junto a su pareja.

