Andy podría no estar muy seguro en qué día se encontraban en ese momento ni si era de noche o día, pero por la forma en que su pareja parecía estar tomando su cuerpo tan dulce y apasionadamente, tomándose su tiempo para acariciarle y besarle en lo que controlaba sus empujes para que estos fueran profundos y lentos, estaba bastante seguro de que ya se encontraban en la recta final del celo de Drake. Otra gran pista para intuir aquello, era que las oleadas de calor cada vez parecían durar menos, atacarle con menos intensidad, y a la vez, los periodos de tiempo en los cuales el alfa dominante aprovechaba para cuidar y mimar el cuerpo de su pareja se habían vuelto mucho más largos. Y el pequeño humano estaba perfectamente bien con ello, no porque ya se estaba cansando de la intensa pasión co

