Todo comenzó a darme vuelta cuando tuve que ponerme la armadura, llevaba mucho tiempo sin usarla y ejercer como guerrero. La armadura no era gran cosa, solo mi atuendo rojo y unas cintas de metal en mis articulaciones, yo soy la que le dice armadura solo porque lo uso para la guerra o pequeñas invasiones, como ya he hecho. A esta altura no sabía nada de mi mano derecha ni de mi discípula principal, pero sabia que debía esforzarme y que su bienestar dependía de mi. Yo iba a liderar el ejercito y Loti ocuparía el puesto de Fresh como mi compañero y segundo al mando. La hora se acercaba y hacia tic toc, tic toc, incesantemente, no había marcha atrás y ya no podía ser postergado. Me despedí de mi hija y me dispuse a ir directo con mis soldados para dirigirnos a la batalla. No iba a se

