El día había pasado tan normal como hubiera podido en cualquier otra circunstancia, haber cometido finalmente el asesinato me trajo algo de paz y de buena voluntad no solo para mi sino para todos y en parte eso tenía su lado positivo. Zeru estaba un poco más confiado cuando nos referíamos a nuestra relación y se veía infinitamente más contento respecto a todo. Me gustaba imaginar cómo sería nuestra vida en un futuro y pensar siquiera si tendríamos la posibilidad de tener un futuro, realmente no era algo que yo idealizara demasiado, la verdad, uno nunca tiene el destino marcado en piedra y muchas veces el final no es el esperado, al menos para ninguna de las partes consecuentes en la decisión. —¿Aun no estas feliz? —Pregunto de repente una voz detrás de mí, era la voz de mi prometido quie

