Narrador omnisciente Elena se mordía los labios, movía su pie inquieta. Todo estaba mal. Apenas llegó a su oficina e ignoro a todo el mundo, se encerró en su oficina y pensó en llamarles a sus amigos, pero se detuvo en seco, no podía siempre acudir a ellos y además sabía lo que le dirían sobre Aiden. Lo sabe. Aiden Pirce la destruyó, la dejó en ruinas, su corazón quedó destrozado y fue donde entendió la máscara de hielo. El amor nunca le ha servido. Recordar cómo fue qué la dejó, en aquella habitación de hotel, follada cómo una prostituta, mientras él le decía qué nunca encontraría a nadie cómo él, qué nadie la amaría, qué se quedaría sola, qué nunca conocería lo qué era el amor, qué acudía a la mínima pizca de amor qué le ofrecían. La llamó una zorra por estar siempre rodeada de hombres

