Capítulo doce

1279 Palabras

CAPÍTULO DOCE Brenda se giró, apoyando la cara contra la almohada. Aún no había abierto los ojos, pero sabía que era hora de levantarse. Nunca había tenido despertador. Su cuerpo lo sabía, así de simple. Pero esta mañana estaba apática. Le apetecía quedarse debajo de las mantas y acurrucarse. Había desaparecido la sensación de ansiedad por tener que hacer un millón de cosas. No estaba la inquietud por haber podido desatender una tarea y que el funcionamiento de algo se fuera al traste. Ni rastro del pánico por ir con retraso, siempre con retraso, antes incluso de que saliera el sol. Aún no había salido el sol, pero tenía que levantarse. Tenía que hacer un millón de cosas. Seguramente había dejado alguna tarea sin hacer. Brenda se giró de espaldas. No le costó abrir los ojos al nuevo dí

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