La respiración tan lenta y pausada de Amelie se siente cálida sobre mi pecho, después de haberme hecho de su cuerpo se quedó totalmente dormida, no quiero aprovecharme de su vulnerabilidad y no quiero que piense que soy un cabrón hijo de puta que solo busca donde meter su pene cuando siente ganas. El tiempo se me va observándola, creo que en este momento puedo decir sin dudar cuantos remolinos se hacen en su cabello, o cuantas pecas tiene en su hombro y espalda, he memorizado sus movimientos al dormir, como acomoda una rodilla en alto haciendo un ángulo y ese pequeño soplido que escapa entre sus labios. Un golpeteo en una de las puertas me hace salir del sueño y mientras termino de despertar siento como mi pequeño ángel se remueve entre mis brazos y acomoda su cabeza sobre mi pecho, giro

