— Ellie llegue — es el grito que se escucha desde la sala hasta mi recámara de la que he me rehusado a salir en toda la tarde, desde que llegue del pent-house de Scott, maldito pedazo de imbécil. Me encerré y enredé mi atención entre carpetas, horarios y varias tazas de café, mi humor está más tranquilo después de todo no fue mi culpa el arranque de "locura" que le dio a ese hombre, él simplemente, se portó como un cretino. Dos pequeños golpes en mi puerta y la boba sonrisa de Miranda me dicen que su tarde ha sido buena, y me da gusto que por lo menos ella la haya disfrutado — ¿Qué tal tu cita? — pregunto mientras me quito las gafas para leer y ella se acurruca a un lado mío. — Ellie, Tyler es tan perfecto, tan amable, tan caballeroso, tan guapo, dios sobre todo esto último es guapísimo

