NARRA FABIEN —Pam, ¿crees que puedo abusar de tu confianza y pedirte que te quedes un rato más con Noemie, mientras Evangeline y yo vamos al bar? —le pregunté, un poco vacilante, pues me parecía que ya me había aprovechado mucho de ella, pero nada perdía con intentarlo. —Sí, claro. No te preocupes, yo me quedo con ella todo lo que ustedes necesiten —dijo, siendo tan amable como siempre lo había sido—. Ustedes vayan tranquilos y tomen todo el tiempo que necesiten. Su respuesta me agradó, y mucho. Tiempo a solas con la princesita, era lo que más necesitaba en esos momentos que requería de su ayuda para descargar toda la jodida tensión que me cargaba. —¿Y tú? ¿No me necesitas? —me dirigí a Noemie. Ella negó. —Vayan y tomen su tiempo —dijo—. Yo estaré bien con Pam. Y así lo suponía. Mis

