El auditorio estaba completamente lleno. Sonreí ante la emoción de las niñas. Hoy era el concurso de ballet. Había una mesa al frente del escenario, donde los jueces se encontraban sentados, hablando con ello mismos. Una niña rubia de aspecto angelical bailaba armoniosamente. No era de las niñas de Marta así que debía ser de otra academia. El público miraba encantado, reconocí a una señora como su madre, puesto que no despegaba los ojos de la niña mientras lloraba. Ojalá, mi madre hubiese sido así de entusiasta. Caminé alrededor de ellos, vi a Marta detrás del escenario, dándoles órdenes a las niñas y a los dos niños. No había ido a trabajar en toda la semana, había renunciado al segundo día de no haber ido a la academia. Cuando una de las niñas me vio, corrió abrazarme. La abracé de v

