Psicópata. Mi padre había golpeado a mi madre de nuevo y había traído a una nueva prostituta a casa, e hizo que mi hermana viera cómo ella se desnudaba para él. —¡Te dije que podías mostrarme esas porquerías a mí, pero no a ella! —grité al ver la escena, después de llegar de la universidad. Mi padre me fulmino con la mirada, mientras la prostituta estaba sentada en su regazo, con descaro. —¡¿Te atreves a gritarme?! —Grito, levantándose de golpe, aventando a la prostituta al suelo. Sus intensiones eran claras, nadie lo desafiaba y siempre se hacia lo que quería. No dije nada. Me acerqué a mi hermana y le dije que se fuera a la habitación con nuestra madre. —No toques a tu padre, debes respetarlo —dijo mi madre con voz quebrada por el dolor, desde la habitacion. Mi padre comenzó a re

