Julieta Siempre había soñado con caminar de la mano con un hombre al que amara, y no iba a perder la oportunidad de hacerlo cada vez que pudiera. Estábamos tranquilos, caminando, besándonos… —¡Por fin se me hizo verlos así! ¡Mierda, quiero llorar! —dijo una voz femenina detrás de nosotros. Volteé de inmediato, sobresaltada y con las mejillas ardiéndome. Una joven de cabello oscuro, sonrisa escandalosa y un brillo salvaje e imponente en la mirada. Era casi un clon de Magnus, solo que con menos altura y menos musculatura. —¿Tú eres…? —Seira, la loca de su hermana —contestó, extendiendo la mano. Alargué la mía, pero ella me jaló hacia sí para darme un abrazo. —No lo puedo creer. Pensé que eras una invención suya. Hasta ahora no me creía que estaba enamorado —dijo mientras me abrazaba

