POV Perla —Debiste verla, mamá. Debiste haber estado allí. Ella me detesta, pese a todo el amor que le di. Me odia y solo quiere lo peor para mí. —Desde un principio te lo dije, cariño. Ella ni siquiera es de nuestra sangre, nunca estuve de acuerdo a que tu padre la adoptara, para mí tú eras más que suficiente. Sin embargo, él me convenció de que necesitabas compañía, ya que yo no podría darte ningún hermanito. Y ahora me arrepiento, maldigo el día en que esa huérfana malagradecida ingresó a nuestra casa y tu padre le dio su apellido. —Ay, mamá, me duele el corazón. Ella me abraza y consuela mis lágrimas. —Te entiendo, corazón, y la culpa no es tuya. Es de esa malagradecida. Nosotros nunca le importamos. Por eso nos abandonó, nos dejó. Hicimos tantas cosas por ella y así es como nos

