Shana No podía calificar aquel evento como "genial". Por un lado, fue agotador sentir el desprecio apenas disimulado de la familia de mi padre que se niega a aceptarme, el juicio de las esposas y, ahora, la intensa hostilidad de las mujeres de mis hermanos. Por otro lado, fue magnífico conocer a Grigory Borisov. Nunca había tratado con un hombre tan abiertamente poderoso y carismático, aparte de Amandus, quien estaba felizmente comprometido. Grigory, en cambio, era soltero, seductor y peligroso. Creo que comprendí por qué me sentía tan atraída por mis hermanos: ellos eran honestos en su esencia, claros en lo que eran y no lo ocultaban. Una franqueza brutal que el príncipe Zaki, por ejemplo, nunca poseyó. —¿Saldrás, cariño? —Mi madre, Selena, me preguntó desde el salón de desayuno. —Ten

